Preparar Selectividad no depende únicamente de estudiar muchas horas. En realidad, una de las claves más importantes para obtener buenos resultados en la EBAU es saber cómo estudiar de forma eficiente. Muchos estudiantes pasan horas delante de los apuntes, pero no siempre utilizan métodos que les ayuden realmente a comprender, memorizar y repasar la información de manera efectiva.

Por eso, conocer distintas técnicas de estudio para Selectividad puede marcar una gran diferencia durante el curso y especialmente en las semanas previas a los exámenes. Algunas técnicas ayudan a organizar mejor el tiempo, otras facilitan la memorización y otras permiten detectar errores y reforzar los contenidos más difíciles.

A continuación, repasamos algunas de las técnicas de estudio más utilizadas para preparar Selectividad y cómo puedes aplicarlas durante tu preparación.

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Técnica Pomodoro

La técnica Pomodoro es uno de los métodos más utilizados para mejorar la concentración y evitar el cansancio mental durante largas sesiones de estudio. Consiste en dividir el tiempo en bloques cortos de trabajo intenso, normalmente de 25 minutos, seguidos de pequeños descansos de 5 minutos.

Este sistema ayuda a mantener la atención y evita la sensación de saturación que suele aparecer cuando se estudia durante muchas horas seguidas. Además, los descansos cortos permiten despejar la mente y volver a concentrarse con más facilidad.

Para preparar Selectividad, esta técnica puede ser especialmente útil en asignaturas que requieren mucha práctica o concentración, como Matemáticas, Física, Química o Historia. También ayuda a organizar mejor el tiempo cuando hay mucho temario acumulado.

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Repaso espaciado

El repaso espaciado es una técnica basada en revisar la información varias veces dejando tiempo entre cada repaso. En lugar de intentar memorizar todo en un solo día, el contenido se va reforzando poco a poco para que permanezca durante más tiempo en la memoria.

Esta técnica es muy útil en Selectividad porque el volumen de contenidos suele ser muy amplio y es fácil olvidar temas que se estudiaron semanas atrás. Gracias a los repasos periódicos, el cerebro vuelve a trabajar esa información antes de olvidarla completamente.

Por ejemplo, después de estudiar un tema, se puede hacer un pequeño repaso al día siguiente, otro unos días más tarde y otro una semana después. Esto ayuda a consolidar los conocimientos y reduce la necesidad de estudiar todo de nuevo desde cero antes del examen.

El repaso espaciado suele funcionar especialmente bien en asignaturas como Biología, Historia, Filosofía o Lengua, donde hay muchos conceptos, fechas o definiciones que recordar.

Active Recall o recuerdo activo

El Active Recall, también conocido como recuerdo activo, consiste en intentar recuperar la información de memoria sin mirar los apuntes constantemente. En lugar de limitarse a leer o subrayar, el estudiante pone a prueba lo que realmente recuerda.

Esta técnica es muy eficaz porque obliga al cerebro a hacer un esfuerzo activo para recuperar la información, lo que fortalece mucho más el aprendizaje. Además, permite detectar rápidamente qué partes del tema todavía no se dominan bien.

Para aplicar esta técnica en Selectividad se pueden utilizar preguntas cortas, tarjetas de memoria, ejercicios tipo test o incluso intentar explicar un tema sin mirar el material. También es útil tapar los apuntes y tratar de resumir las ideas principales de memoria.

Técnica Feynman

La técnica Feynman consiste en explicar un tema con palabras sencillas, como si se lo estuvieras enseñando a otra persona. El objetivo es comprobar si realmente entiendes el contenido o si solo lo has memorizado de forma superficial.

Cuando una persona intenta explicar algo de manera clara y simple, es más fácil detectar dudas, lagunas o conceptos que todavía no domina completamente. Por eso, esta técnica es muy utilizada para reforzar la comprensión.

En Selectividad puede aplicarse explicando un tema en voz alta, grabándose hablando o enseñando el contenido a un compañero. Si durante la explicación aparecen bloqueos o dificultades, probablemente sea necesario volver a repasar esa parte.

Esta técnica suele ser muy útil en asignaturas como Historia, Filosofía, Economía o Biología, donde es importante comprender relaciones, procesos y conceptos complejos.

Mapas mentales

Los mapas mentales son esquemas visuales que ayudan a organizar la información de forma más clara y conectada. Normalmente parten de una idea principal y van desarrollando ramas con conceptos secundarios, palabras clave o relaciones importantes.

Esta técnicapermite visualizar mejor los contenidos y facilita mucho los repasos rápidos antes de los exámenes. Además, ayuda asintetizar grandes cantidades de información en una sola página. Puedes probar diferentes páginas webs como Canva, MindMeister o XMind que te ofrecen un montón de herramientas para hacer tus mapas de forma digital y estudiar desde ordenador o tablet, o incluso imprimirlos si prefieres.

En Selectividad, los mapas mentales pueden ser especialmente útiles para organizar temas largos de Historia, Filosofía, Geografía o Biología. También ayudan a relacionar conceptos y recordar estructuras complejas de forma más visual.

Simulación de exámenes de Selectividad

Una de las técnicas más importantes para preparar la PAU es practicar con exámenes reales de otros años. Esta técnica permite familiarizarse con el formato de las pruebas, controlar mejor el tiempo y reducir los nervios el día del examen.

Además, hacer simulaciones ayuda a detectar errores frecuentes, identificar los temas que generan más dificultades y acostumbrarse a escribir respuestas dentro del tiempo disponible.

Lo ideal es intentar realizar algunos exámenes en condiciones similares a las reales: sin apuntes, controlando el tiempo y evitando distracciones. Después, es importante corregir los errores y analizar qué aspectos se pueden mejorar.

En definitiva, preparar Selectividad no consiste únicamente en estudiar más horas, sino en aprender a estudiar mejor. Utilizar técnicas adecuadas puede ayudarte a organizarte, mejorar la concentración y retener la información de forma más eficiente durante toda la preparación.

Cada estudiante tiene una forma diferente de aprender, por lo que lo más recomendable es probar distintas técnicas y quedarse con aquellas que resulten más útiles y cómodas. Lo importante es mantener constancia, evitar la saturación y crear una rutina de estudio que se pueda mantener a largo plazo.

Con una buena planificación, práctica y métodos de estudio adecuados, preparar la EBAU puede resultar mucho más llevadero y efectivo.

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