23-02-2026

¿Te has preguntado alguna vez cuáles son las funciones de un integrador social y qué hace realmente este profesional en su día a día? Si estás pensando en estudiar el Grado Superior en Integración Social o simplemente quieres conocer mejor esta profesión, aquí vas a descubrir todo lo que necesitas saber.

El integrador social es una figura clave en la intervención social. Su trabajo está orientado a mejorar la calidad de vida de personas en situación de vulnerabilidad, promoviendo su autonomía, inclusión y participación en la sociedad.

Si te interesa el ámbito social, la ayuda a los demás y quieres formar parte activa del cambio, sigue leyendo porque esta profesión puede ser para ti.

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¿Qué hace un integrador social?

El Grado Superior en Integración Social es una de las titulaciones de Formación Profesional más vocacionales dentro del ámbito sociocomunitario. A través de esta formación, te preparas para intervenir con distintos colectivos en riesgo de exclusión social, diseñando y aplicando programas de intervención adaptados a sus necesidades.

Las funciones de un integrador social son muchas, y entre ellas puede trabajar con personas con diversidad funcional, menores en riesgo, personas mayores, víctimas de violencia de género, personas migrantes, personas sin hogar, personas con problemas de salud mental o en contextos educativos, entre muchos otros ámbitos.

Su misión principal es favorecer la inclusión social, fomentar la autonomía personal y mejorar la convivencia.

¿Cuáles son las funciones de un integrador social?

El integrador social desempeña un papel fundamental en la intervención con personas y colectivos en situación de vulnerabilidad. Su trabajo no se limita al acompañamiento, sino que implica planificar, desarrollar y evaluar acciones orientadas a favorecer la inclusión, la autonomía y la mejora de la calidad de vida.

A continuación, te explicamos cuáles son las principales funciones que realiza en su día a día.

Diseñar y planificar proyectos de intervención social

Una de las funciones principales del integrador social es participar en la elaboración de programas y proyectos de intervención.

Esto implica analizar la realidad del colectivo con el que se va a trabajar, detectar necesidades, establecer objetivos y planificar actividades que favorezcan la integración social. No se trata solo de “ayudar”, sino de intervenir de forma estructurada y profesional. Diseña actividades educativas, talleres, dinámicas grupales y estrategias de acompañamiento adaptadas a cada contexto.

Implementar y ejecutar actividades de intervención

Una vez diseñado el proyecto, se debe llevar a la práctica.

Aquí es donde entra en juego el contacto directo con las personas. Puede organizar talleres de habilidades sociales, actividades de inserción laboral, apoyo educativo, dinámicas para mejorar la convivencia o acompañamientos individuales.

Esta función requiere una gran capacidad de adaptación, ya que cada colectivo presenta necesidades distintas y situaciones muy diversas.

Fomentar la autonomía personal

Uno de los grandes objetivos de la integración social es que la persona gane independencia y capacidad de decisión sobre su propia vida.

El integrador social trabaja habilidades básicas y sociales como la gestión emocional, la resolución de conflictos, la organización personal, la búsqueda de empleo o la vida independiente.

Mediar en conflictos y mejorar la convivencia

La mediación es una función clave en muchos contextos: centros educativos, pisos tutelados, centros de menores, residencias o recursos comunitarios.

El integrador social interviene en situaciones de conflicto para facilitar el diálogo, prevenir conductas disruptivas y promover relaciones basadas en el respeto y la cooperación.

Esta labor es fundamental para crear entornos seguros e inclusivos.

Evaluar y hacer seguimiento de los procesos

Es importante entender que la intervención social no termina cuando se realiza una actividad. Es necesario evaluar los resultados.

Por ello, es el integrador social el que debe observar, recoger información y analizar si los objetivos planteados se están cumpliendo. A partir de esa evaluación, adapta las estrategias y mejora el plan de intervención.

Coordinarse con otros profesionales

El trabajo en equipo es esencial en el ámbito social. Se debe colaborar con trabajadores sociales, psicólogos, educadores sociales, orientadores, terapeutas ocupacionales y otros profesionales del ámbito sanitario o educativo.

La coordinación permite ofrecer una atención integral y adaptada a cada persona.

Orientar y acompañar a las familias

En muchos casos, la intervención no solo se centra en la persona, sino también en su entorno, manteniendo la comunicación con las familias, ofreciendo orientación y participando en estrategias conjuntas para mejorar la situación del usuario.

La implicación del entorno es clave para que la intervención tenga éxito.

Ámbitos donde puede trabajar un integrador social

Una de las grandes ventajas del Grado Superior en Integración Social es la amplitud de salidas profesionales que ofrece. La intervención social está presente en muchos espacios de nuestra sociedad, ya que las situaciones de vulnerabilidad, exclusión o necesidad de acompañamiento pueden darse en contextos muy diversos.

El integrador social no se limita a un único entorno de trabajo. Puede desarrollar su labor tanto en instituciones públicas como en entidades privadas o del tercer sector, siempre con un objetivo común: favorecer la inclusión, la autonomía y la mejora de la calidad de vida de las personas.

Algunos de los principales ámbitos donde puede trabajar son:

  • Centros educativos (apoyo a alumnado con necesidades específicas).
  • Centros de menores.
  • Residencias y centros para personas con diversidad funcional.
  • Centros de día.
  • Pisos tutelados.
  • Asociaciones y ONG.
  • Servicios de atención a personas migrantes.
  • Programas de inserción laboral.
  • Servicios de mediación comunitaria.

Como puedes comprobar, la integración social es un campo muy amplio y dinámico. Permite trabajar con perfiles muy distintos: menores, jóvenes, personas con discapacidad, personas mayores, mujeres víctimas de violencia de género, personas migrantes o personas en situación de exclusión, entre otros.

Precisamente esa diversidad convierte a la integración social en una profesión versátil, enriquecedora y con un gran impacto humano. Es un ámbito en constante evolución, donde cada profesional puede encontrar el contexto que mejor se adapte a su vocación y a sus intereses.

Habilidades que debe reunir un integrador social

Después de conocer sus funciones, es importante hablar de las competencias que debe tener este profesional.

Empatía

La capacidad de ponerse en el lugar del otro es imprescindible. El integrador social trabaja con personas en situaciones complejas, por lo que necesita comprender sus emociones y circunstancias sin juzgar.

Capacidad de comunicación

Saber escuchar, expresarse con claridad y adaptar el lenguaje a cada persona es fundamental. La comunicación es la herramienta principal de trabajo.

Habilidades sociales

Fomentar relaciones positivas, dinamizar grupos y generar confianza son aspectos esenciales en esta profesión.

Capacidad de resolución de conflictos

La mediación y la gestión de situaciones difíciles forman parte del día a día, por lo que se requiere equilibrio emocional y capacidad de análisis.

Organización y responsabilidad

La planificación, el seguimiento y la evaluación de proyectos exigen rigor profesional y compromiso.

Vocación y compromiso social

Más allá de la formación técnica, es una profesión que requiere implicación personal y sensibilidad hacia las desigualdades sociales.

Diferencia entre integrador social y otras profesiones del ámbito social

Es habitual confundir al integrador social con el trabajador social o el educador social.

Mientras que el trabajador social se centra más en la gestión de recursos y el diagnóstico social, y el educador social tiene una formación universitaria más amplia orientada a la intervención socioeducativa, el integrador social destaca por su intervención directa y práctica con los colectivos. Es una figura clave en la ejecución diaria de los programas y en el acompañamiento continuo.

Ser integrador social no es simplemente tener un trabajo; es formar parte activa de procesos de cambio.Es acompañar, apoyar y crear oportunidades donde antes había barreras. Es trabajar por una sociedad más justa e inclusiva.

Si has llegado hasta aquí, probablemente el ámbito social te interesa de verdad. El Grado Superior en Integración Social puede abrirte las puertas a una profesión con un impacto real en la vida de las personas, donde cada intervención cuenta y cada acompañamiento puede marcar la diferencia.

La integración social es un campo amplio, dinámico y en constante evolución, que te permitirá trabajar con perfiles muy diversos y en contextos muy distintos. Ahora la pregunta es: ¿te gustaría formar parte activa del cambio y construir una sociedad más inclusiva?

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