19-01-2026

¿Te preguntas cuáles son las principales ventajas y desventajas de estudiar un Doble Grado en España? Elegir carrera ya es complicado… y cuando aparece la opción del doble grado, las dudas se multiplican. Sobre el papel suena increíble, pero en la práctica no siempre es tan sencillo como parece.

Si te estás preguntando si merece la pena estudiar un doble grado, cuánto esfuerzo exige de verdad o si compensa frente a otras opciones como un grado más máster, aquí vas a encontrar respuestas claras y sin adornos. Vamos a ver qué hay de bueno, qué tiene de duro y, sobre todo, si esta opción encaja contigo.

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Estudiar un Doble Grado en la actualidad

Si hace unos años estudiar un doble grado era algo bastante minoritario, hoy la situación ha cambiado por completo. La oferta de dobles grados en España ha crecido muchísimo, y también la demanda. Universidades públicas y privadas apuestan cada vez más por este formato, y algunos dobles grados ya están entre las titulaciones más solicitadas por estudiantes y empresas.

El motivo es claro: el mercado laboral busca perfiles más completos y versátiles. Por eso, muchos se preguntan si merece la pena estudiar un doble grado frente a un grado tradicional. Combinar dos disciplinas puede marcar la diferencia, pero no es un camino fácil. La dificultad de un doble grado, su duración y la carga académica elevada hacen que no sea una opción válida para todo el mundo.

Antes de decidirte, conviene tener claras las razones para estudiar un doble grado y compararlas con alternativas como hacer un grado y luego un máster. En los siguientes apartados veremos, sin rodeos, las principales ventajas y desventajas de estudiar un doble grado para ayudarte a decidir si realmente compensa en tu caso.

Ventajas de estudiar un Doble Grado en España

Llegamos a la parte bonita. Porque sí, estudiar un doble grado tiene sus movidas, pero también muchas ventajas reales que explican por qué cada año más estudiantes se lo plantean. Vamos una por una, sin venderte la moto.

1. Mayor Empleabilidad y Competitividad

Una de las grandes razones para estudiar un doble grado es la empleabilidad. Tener dos titulaciones te coloca, de entrada, en una posición más competitiva frente a otros candidatos con un solo grado. No es solo una cuestión de cantidad, sino de perfil: muchas empresas valoran especialmente a quienes combinan conocimientos de dos áreas y pueden moverse con soltura en entornos híbridos.

A ojos de los reclutadores, un doble grado suele interpretarse como más formación, más capacidad de adaptación y mayor compromiso. En procesos de selección muy disputados, donde decenas de candidatos cumplen los requisitos mínimos, ese extra puede ser justo lo que haga que tu currículum pase el primer filtro y llegue a la entrevista.

2. Mejores perspectivas Salariales

Aunque el salario depende de muchos factores como el sector, la experiencia o la ciudad en la que trabajes, lo cierto es que muchos dobles grados están asociados a mejores perspectivas salariales a medio y largo plazo. Al tener acceso a más salidas profesionales, es más fácil optar a puestos con mayor responsabilidad.

En ámbitos como la empresa, la ingeniería, el derecho o la tecnología, combinar dos disciplinas puede permitirte asumir roles mejor pagados antes que otros perfiles más generalistas. No es que el doble grado garantice un sueldazo, pero sí amplía el techo al que puedes aspirar con el paso del tiempo.

3. Formación Integral y Amplia

Estudiar un doble grado te ofrece una formación integral y amplia que va más allá de memorizar contenidos. Aprendes dos disciplinas que, en muchos casos, se complementan muy bien entre sí, lo que te permite entender mejor cómo funcionan los problemas reales fuera del aula.

Esta visión global hace que desarrolles una mentalidad más analítica y transversal. En el mundo profesional, saber conectar conocimientos de distintas áreas es una habilidad muy valorada y cada vez más demandada.

4. Eficiencia y Ahorro de Tiempo

Aunque suene contradictorio, uno de los motivos por los que muchos se preguntan si merece la pena estudiar un doble grado es precisamente el tiempo. Frente a cursar dos grados por separado, el doble grado está diseñado para optimizar asignaturas comunes y evitar duplicidades.

Esto permite obtener dos títulos en menos años de los que necesitarías si hicieras ambas carreras de forma independiente. Para quienes tienen claro desde el principio a qué quieren dedicarse, puede ser una forma bastante eficiente de formarse sin dar rodeos innecesarios.

5. Desarrollo de Aptitudes Personales

Más allá de lo académico, la exigencia y la dificultad de un doble grado te obligan a desarrollar habilidades personales clave. Organización, gestión del tiempo, constancia, disciplina o tolerancia al estrés dejan de ser opcionales y pasan a formar parte de tu día a día.

Son aptitudes que no solo te ayudan a sacar adelante la carrera, sino que luego se trasladan directamente al ámbito laboral. Muchos estudiantes coinciden en que, al terminar, se sienten más preparados para enfrentarse a la presión y a la responsabilidad del mundo profesional.

Desventajas de estudiar un Doble Grado

Ahora viene la parte que mucha gente pasa por alto al principio y que luego pesa. Porque no, estudiar un doble grado no es solo sumar ventajas. También tiene desventajas claras que conviene conocer antes de decidir si realmente merece la pena estudiar un doble grado en tu caso.

1. Carga académica elevada

La principal desventaja de un doble grado es la carga académica elevada. Vas a cursar más asignaturas por curso, con menos margen para suspensos y, seamos claros, con bastante menos tiempo libre que la mayoría de tus compañeros. El ritmo es intenso y constante desde el primer año, y la dificultad de un doble grado se nota especialmente en épocas de exámenes, entregas y trabajos acumulados.

Aquí no suele haber mucho espacio para improvisar: necesitas una buena organización, constancia y cierta tolerancia al estrés. Si no llevas bien la presión o te cuesta planificarte, puede hacerse muy cuesta arriba y acabar pasando factura a nivel académico y personal.

2. Duración de estudios prolongada

Aunque el doble grado ahorra tiempo frente a estudiar dos carreras por separado, lo cierto es que su duración suele ser mayor que la de un grado simple. Muchos dobles grados se alargan cinco o incluso seis años, lo que implica pasar más tiempo en la universidad antes de incorporarte de lleno al mercado laboral.

Esto no es necesariamente algo negativo, pero sí es un factor importante para quienes priorizan empezar a trabajar cuanto antes o independizarse pronto. Alargar la etapa de estudios supone retrasar ingresos y, en algunos casos, asumir más años de esfuerzo continuado.

3. Mayor coste

Otra de las desventajas de estudiar un doble grado es el coste. Al tener más créditos por curso, el precio de la matrícula suele ser más alto, especialmente en universidades privadas. Incluso en la universidad pública, el gasto total a lo largo de los años puede ser superior al de un grado normal.

A esto hay que sumar otros gastos indirectos como materiales, transporte o alojamiento durante más tiempo, algo que muchas familias necesitan valorar con calma antes de tomar la decisión.

4. Menor flexibilidad

Los dobles grados suelen tener planes de estudio muy cerrados. Esto se traduce en menor flexibilidad para elegir optativas, cambiar de itinerario o bajar el ritmo si en algún momento lo necesitas. La estructura está pensada para ir a un ritmo alto y constante.

Además, compaginar un doble grado con trabajo, prácticas externas largas o estancias internacionales puede ser más complicado que en un grado tradicional, lo que limita ciertas experiencias universitarias.

5. Doble TFG

Y sí, el temido final: tendrás que enfrentarte a un doble TFG. Esto implica más trabajo, más coordinación entre tutores y más esfuerzo concentrado en la recta final de la carrera, justo cuando el cansancio ya empieza a acumularse tras varios años de exigencia.

No es imposible, pero exige una buena planificación, mucha disciplina y saber organizar bien los tiempos para no ir siempre al límite. Conviene saberlo desde el principio para no llevarse sorpresas desagradables en el último curso, cuando lo único que suele apetecer es terminar, cerrar esta etapa y empezar la siguiente sin más obstáculos por delante.

Ventajas y desventajas de estudiar un doble grado: tabla comparativa

¿Merece la pena estudiar un Doble Grado?

Llegados a este punto, la pregunta es inevitable: ¿merece la pena estudiar un doble grado? Y la respuesta corta es… depende. Depende de tu perfil, de tus objetivos y de cómo afrontes la universidad. Un doble grado puede ser una opción brutal si tienes claras tus razones para estudiar un doble grado, buena capacidad de organización y estás dispuesto a asumir su dificultad, su duración y la carga de trabajo que conlleva.

Para estudiantes con notas altas, vocación clara y ganas de exprimir al máximo la etapa universitaria, el doble grado puede traducirse en mayor empleabilidad, mejores oportunidades laborales y una formación más completa desde el principio. En estos casos, suele compensar el esfuerzo extra.

Ahora bien, si valoras más la flexibilidad, prefieres ir paso a paso o quieres empezar a trabajar cuanto antes, quizá te encaje mejor un camino más progresivo: un grado y, más adelante, especializarte con un máster. No es una opción peor, simplemente distinta, y en muchos sectores ofrece resultados muy similares.

En resumen: estudiar un doble grado merece la pena cuando encaja contigo, no cuando lo eliges por presión, por prestigio o porque “suena mejor”. La clave está en conocerte bien, informarte y elegir la opción que te permita rendir bien sin quemarte por el camino.

Elegir entre un grado, un doble grado o un grado con máster no va de acumular títulos, sino de tomar una decisión inteligente y coherente contigo. Las ventajas y desventajas de estudiar un doble grado están ahí, claras: puede abrir muchas puertas, pero también exige constancia, sacrificio y una buena dosis de cabeza fría. Si encaja con tu forma de trabajar, tus objetivos y tu momento vital, puede ser una apuesta muy potente. Si no, no pasa absolutamente nada: hay muchos caminos distintos para llegar al mismo sitio. Lo importante no es hacer lo “más difícil”, sino elegir bien y construir tu futuro paso a paso, sin compararte ni quemarte por el camino.

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